viernes, julio 14, 2006

La visión Postmoderna.

Un atributo básico del buen proceder de un ser humano es, a mi juicio, definirse ante las conflictos y tomar buenas decisiones. Sin embargo hoy el bombardeo informativo tiene tales dimensiones, que provoca una desorientación y la creación de nuevas realidades solo consensuadas por unos pocos. La clave hoy es, entonces, ser pragmático la búsqueda de las anclas que nos mantengan en la tierra.


Google dejó de ser mi página de consulta cuando en el camino aparecieron dos que tomaron parte de mi alma cibernauta y la engatusaron con argumentos simples, pero demasiado valederos a la hora de tomar una buena decisión. Wikipedia es, desde ese maravilloso momento en que apareció en mis días, una luz al final del túnel.


Sí, lo reconozco. Fui un infiel con Google, pero es que la pobre se portó mal conmigo: me llevaba a lugares donde no quería ir, me presentaba sitios que a veces no quería visitar y su diseño era poco atractivo para mi. Wikipedia, mi amiga desde entonces, me llamó a sus brazos, me hizo mirarme en el espejo de la realidad y con un súbito s, me dejo buscar en ella los tesoros más grandes desde que la humanidad humana es.

Wikipedia me mostró el camino, me alertó los sentidos. Me hizo sentir que mi búsqueda ya había terminado. Llegué al punto máximo de adicción por este sitio cuando me entregó las respuestas básicas para un cibernauta estilo ciudadano. ¿Como saber por ejemplo “lo necesario” para contextualizar algo? Fácil, yendo a su fuente de origen o a la raíz histórica de un hecho determinado. Sin embargo el relato a veces suele ser más cómodo cuando se abstraen los principales datos. No los detalles. Esos son para descubrir los “lados B”, las partes ocultas, la literatura periodística.

Entonces fue que Wikipedia, mi nueva mejor amiga en cuanto a enciclopedias virtuales se trata, solucionó gran parte de mis problemas. Una información directa, clara, informativa. Resumida, quizás. Pero lo necesario para tomar una buena decisión respecto a un tema. O para introducir una conversación con amigos secos para la historia, como suelo tener.

En fin, puede parecer una idiotez, pero con el transcurso del tiempo estas cosas van tomando cada vez más importancia. Ahora por ejemplo, me apresto a ver en resumidas cuentas la vida de San Marcelino de Champagnat, el fundador de la orden bajo cuyo carisma se rige uno del Instituto San Fernando, el sitio donde trabajo y desarrollo gran parte de mi labor como profesional de las comunicaciones. En un rato les cuento como me fue.


P.D: Para quienes leen este blog sepan desde ya que todas las historias tienen un marcado estilo realista mágico con influencias chilenas y desatinadas cargas de vivencias personales. Si que nadie se impacte. Por cierto. Todas las fotografías que se muestran en ese Blog son de propiedad de quien escribe y redacta: El Ciudadano Vallejo.

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