El juego de las miradas
No es el mejor momento de mi vida como para empezar a crear blogs, pero eso es algo que solo a los lectores de este sitio les puede interesar, antes de comenzar a leer. A mi lo que me importa ahora es comenzar (ahora sí!) a escribir las cosas que vayan pasando en el día a día y que puedan resultar interesantes.
Ya. 1,2,3.
Que mejor comenzar con una historia sabrosa. Anoche (8 de julio) salí como casi siempre con mis amigos. La verdad es que mi ánimo no era de los mejores. La semana pasada fue algo extenuante, laboralmente hablando; y de tristeza, pues he comenzado a ver, con preoupación, que mis días comienzan y terminan con trabajo. Y no quiero que sea así. De ahí a que ahora tenga planeado escribir. Como terapia, como ejercicio de relajación, quizás. Como un escape a la rutina, en último lugar.
Pero para eso, lo primero es tratar de ser ordenados en las ideas, o no irse tanto por las ramas, para asi no confundir a quienes potencialmente puedan acceder a este blog. Retomo. Estaba yo anoche haciendo de violinista y por partida doble. Entonces comencé a mirar a mi alrededor. Lleno de mujeres. (Pensamiento 1) Cómo hacer que esas mujeres te miren?...... Simple, mirándolas. Y resulto. Contabilicé quince, lo que no es tan malo después de renegar de mi persona yo mismo, de no quererme en mucho tiempo y de pasar por el limbo en cuanto a inicios de relaciones se trata. En vista y considerando, decidí que el juego de anoche tenía que tener otra gracia: Ser por partida doble.
Entonces era necesario mirar nuevamente. Lo hice y de las quince anteriores ahora miraron trece. Bueno, seguía siendo bueno. trece oportunidades. Casí el 85% de probabilidades de que no te fuera tan mal en el mentado "Hola, que tal, que haces por acá?" y que, definitivamente, al menos seis respondieran afirmativamente al consabido "¿Bailemos?". Pero anoche las cosas no estaban para hacer realidad mis juegos mentales. Si que la intrigante situación fue calmada con un mix de cervezas y unos cuantos canturreos versión kararoke. Que por cierto sirvieron para para atraer miradas. La última que recuerdo fue cautivante. Pero el horno no estaba para bollos.

2 comentarios:
Abelardo Caroca escribió
señor no hay que mirar, hay que atacar, el hombre por naturaleza es conquistador, y la mujer por esencia receptora, ella recibe todo.. por lo tanto en esta vida hay que atacar... conquistar .. y cuidar lo conquistado.....
Al final todos pasamos por lo mismo de una u otra forma... hice un comentario simil en loft divas night.
Besosos Migue, y no se tenga tan a mal, todos tenemos a Dios por ahí.
Besitos
PS : con respecto a eso de que las mujeres somos receptoras de todo...mmm... bueno eso no me consta, no es mi experiencia y mucho menos se volverá tal. Que la terapia funke.
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